Mónaco, 1999: Un triunfo histórico


Hace exactamente 16 años uno de los pilotos más grandes que han generado el karting y el automovilismo uruguayo, triunfó en una de las carreras más emblemáticas del mundo. El 15 de mayo de 1999, Gonzalo Rodríguez Bongoll se impuso en la final de la Fórmula 3000 en las calles del principado de Mónaco, obteniendo así una de sus más recordadas victorias.

A modo de homenaje al talentoso piloto, contactamos a dos protagonistas relevantes de esa época y los invitamos a compartir sus recuerdos. El primero es belga, se llama Mikke van Hool y era nada menos que el director deportivo del equipo Astromega de Fórmula 3000, donde competía Gonzalo.

El segundo es bien conocido por el público uruguayo: Mario Uberti tenía la misión de relatar a través de la pantalla de Canal 4 las competencias de Gonchi, las que eran seguidas con enorme atención por todo un país.

MikkeVan Hool: “Cuando Gonzalo alcanzó la punta, pareció despegar”

Una carrera en Mónaco siempre trae consigo un grado adicional de emoción porque es un evento y un lugar prestigioso. Los pilotos saben que unos cuantos de la Fórmula 1 se interesarán en su desempeño en uno de los circuitos más difíciles en el calendario, como lo es un callejero.

Si en el comienzo de la temporada los equipos y los pilotos pudieran elegir qué carrera iban a ganar, es muy probable que fuera esta. Al día de hoy, 16 años más tarde, estoy feliz de poder decir también como equipo que ganamos la carrera de la F3000 en Mónaco.

Las primeras sesiones de prueba y la clasificación fueron sacadas de un “thriller” como es habitual en Mónaco. Además no hay que olvidar que en 1999 hubo 42 autos inscriptos, por lo que tuvimos una clasificación previa dividida en dos grupos de 21 autos, de los cuales pasaban apenas 26 a la clasificación real y la carrera.

Faltaban apenas unos minutos para que expirara el tiempo y Gonzalo todavía no había logrado una buena vuelta, cuando de pronto lo vimos saltar a la segunda posición, lo que obviamente fue un gran alivio. Sabíamos que éramos fuertes por lo que había buenas razones para esperar una posición destacada en la grilla de partida.

Una vez que se largó la carrera estábamos cómodamente detrás de Nick Heidfeld y luego, tras la detención de éste, heredamos la primera posición. Pero cuando Gonzalo alcanzó la punta pareció despegar, marcando vuelta tras vuelta registros mucho más rápidos que los demás por lo que construyó una diferencia enorme, de 42 segundos sobre su rival más cercano. Gonchi simplemente mantuvo la velocidad como manera de mantenerse concentrado, llevando el auto al límite prácticamente todo el tiempo.

En esos días la carrera de Fórmula 3000 en Mónaco duraba algo así como una hora y media, lo que era física y mentalmente muy exigente porque además los autos eran muy pesados para conduciry constantemente debías luchar con él si querías ser rápido. Para mí fue verdaderamente una actuación épica. Habiendo competido en callejeros en F3000, sé de lo que estoy hablando.



Mario Uberti: “sólo tres personas terminamos viendo en directo la victoria”

Fue un sábado de mañana, y por eso no iba en directo por Canal 4. Era el Gran Premio de Mónaco de la Fórmula 3.000 y lo grabaríamos para darlo el domingo, antes de la Fórmula Uno.

Invité a los padres de Gonchi al microcine del Canal, y con café mediante, aguardamos con Jorge y Lilián, algo histórico, el simple hecho de que un uruguayo corriera en el trazado del Principado, ideado por Anthony Nogues allá por 1925.

Ni ellos ni yo imaginábamos que terminaríamos aquella mañana fundidos en un abrazo interminable. "El Gallego", padre de Gonchi, lloraba, sin decir palabra y Lilián levantaba los brazos, también muda. Me salió de adentro el "Uruguay...." y también una maldición, acordándome del Gerente de Programación que dijo "no" a mi idea de dar esa carrera en directo.

Increíble, pero así fue como sólo tres personas, terminamos viendo en directo la victoria que lo puso con gigantesca sonrisa desplegada, en lo alto del podio, en tanto se izaba nuestra bandera y se escuchaba el himno uruguayo.

Gonchi era un tipo que transpiraba felicidad por sobre el antiflama. Quería abrazarse con todos.

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